miércoles, 19 de abril de 2023

Palabra y Vida

        
              Lecturas 📖 de la Eucaristía 
                    Hechos 5,17-26
                    Salmos 33
                    San Juan 3,16-21

EVANGELIO
Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna.
Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.
El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Unigénito de Dios.
Este es el juicio: que la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron la tiniebla a la luz, porque sus obras eran malas. Pues todo el que obra el mal detesta la luz, y no se acerca a la luz, para no verse acusado por sus obras.
En cambio, el que obra la verdad se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios.

REFLEXIÓN
¿Conoces el amor que supera la mayor alegría y felicidad que uno podría esperar encontrar en esta vida? Mayor amor se manifiesta en el costo y sacrificio del dador. Los verdaderos amantes no se reservan nada, sino que dan lo mejor que se puede ofrecer a su amada, incluyendo todo lo que poseen, incluso sus propias vidas. Dios demostró su amor por todos y cada uno de nosotros al darnos lo mejor que tenía para ofrecer: su Hijo unigénito, quien libremente ofreció su vida por nosotros como sacrificio expiatorio por nuestros pecados y el pecado del mundo. 

Dios nos ama a cada uno de nosotros de manera única y personal.
El sacrificio voluntario de Abraham de su único hijo, Isaac, prefigura la ofrenda y el sacrificio perfectos del Hijo amado de Dios, nuestro Señor Jesucristo. Este pasaje del Evangelio de Juan nos habla de la gran amplitud y amplitud del amor de Dios. No un amor excluyente por unos pocos o por una sola nación, sino un amor redentor que abarca a todo el mundo, y un amor personal por todos y cada uno de los que Dios ha creado a su imagen y semejanza (Génesis 1:26,27). Dios es el Padre eterno del Amor que no puede descansar hasta que sus hijos errantes hayan regresado a casa con él. San Agustín de Hipona (354-430 d. C.) dijo: Dios nos ama a cada uno de nosotros como si sólo hubiera uno a quien amar.Dios nos da la libertad de elegir a quién y qué amaremos. 

La verdad, la bondad y la belleza se perfeccionan en el amor de Cristo
Jesús nos muestra la paradoja del amor y el juicio. Podemos amar la oscuridad del pecado y la incredulidad o podemos amar la luz de la verdad, bondad y belleza de Dios. Si nuestro amor está guiado por lo que es verdadero, bueno y hermoso, entonces elegiremos a Dios y lo amaremos por encima de todo. Lo que amamos muestra lo que preferimos y valoramos más. ¿Amas a Dios por encima de todo? ¿Él ocupa el primer lugar en tu vida, en tus pensamientos, afectos y acciones?

ORACIÓN
Señor Jesucristo, tu amor es mejor que la vida misma. Que tu amor consuma y transforme mi corazón con todos sus anhelos, aspiraciones, miedos, dolores y preocupaciones, para que libremente te desee por encima de todo y ame a todos generosamente por ti y para tu gloria. Hazme amar lo que amas, desear lo que deseas y dar generosamente como has sido tan generoso conmigo

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Palabra y Vida

         Lecturas 📖 de la Eucaristía  Hechos 5,27-33 Salmo 33 San Juan 3,31-36       EVANGELIO   EL que viene de lo alto está p...